Formatos de trabajo
No todos los exportadores necesitan lo mismo. Hay quien mueve dos contenedores por trimestre y resuelve con una consulta puntual antes de cerrar el booking. Hay quien opera con reefer todo el año y necesita seguimiento continuo sobre temperaturas, escalas y documentación de embarque. Entre esos extremos hay una franja amplia de empresas que exportan granos, subproductos, cítricos o manufacturas y que buscan ordenar la operación sin montar una estructura propia de comercio exterior. Los tres formatos de abajo responden a esa realidad: distinta intensidad, distinto alcance, misma lógica de trabajo sobre la cadena de suministro.
Para una decisión concreta: elegir ruta marítima, evaluar un transbordo, revisar un contrato de flete o comparar tiempos de tránsito entre dos servicios feeder. Se resuelve en pocas sesiones, con un documento de trabajo que queda en manos del exportador. No incluye seguimiento posterior ni gestión operativa.
Ver cómo se abordaPensado para operaciones recurrentes pero acotadas: se revisa cada booking, se controlan documentos de transporte, se monitorean conexiones y se anticipan desvíos en el tramo terrestre previo al puerto. Aplica bien a contenedores dry y a cargas que no exigen cadena de frío. La frecuencia la define el calendario de embarques del cliente.
Comparar alcancesPara volúmenes altos o cargas sensibles como reefer de cítricos. Incluye planificación de reservas en temporada alta, coordinación con depósitos fiscales privados, protocolos de monitoreo de temperatura y armado de reclamos ante el armador cuando hay desvíos. Requiere integrarse con el ERP del exportador y sostener reuniones periódicas.
Leer caso relacionadoServicios pensados para exportadores que necesitan control operativo, no promesas de folleto. Cada bloque resume qué hacemos, en qué casos se aplica y qué límites conviene tener claros antes de arrancar.
Armamos el esquema de servicios feeder y directos según destino, tipo de carga y ventana de reserva. Trabajamos con los puertos de transbordo habituales del corredor Asia–Costa Este y del norte de Europa. No aplica a cargas que exigen plazos menores a los que ofrece el transporte marítimo regular: en esos casos lo decimos de entrada.
Seguimiento de contenedores secos y reefer desde el punto de carga hasta la entrega, con registro de eventos y alertas por desvíos. La consolidación en depósito propio o de terceros funciona bien cuando el volumen no justifica un contenedor completo y la carga admite espera de una a dos semanas.
Definimos temperatura de consigna, ventilación y uso de atmósfera controlada junto al exportador y el transportista terrestre. El tramo previo al puerto es donde más se rompe la cadena, así que ahí concentramos el monitoreo. Si la carga llega con daño, armamos el expediente de reclamo con registros y fotos fechadas.
Ordenamos la documentación comercial y de transporte antes de que el booking se cierre, no después. Integramos los registros con el ERP del cliente cuando hace falta, para que el área de comercio exterior no dependa de planillas paralelas. Requiere que el cliente designe un referente interno con acceso a la información.
Antes de los picos de cosecha o de campaña, revisamos capacidad de reserva, disponibilidad de equipos y tiempos de tránsito reales del corredor. Sirve para decidir con antelación qué se consolida, qué se despacha directo y qué se posterga. No reemplaza la decisión comercial del exportador, la acompaña con datos operativos.
Cada servicio se puede tomar por separado o combinado con los demás. Lo que no hacemos es vender un paquete cerrado sin mirar la carga, el destino y el calendario del cliente. Si querés ver cómo lo aplicamos en un caso concreto, podés revisar nuestro enfoque de trabajo o escribirnos desde la página de contacto con el detalle de la operación.
Cada operación de comercio exterior tiene su propio ritmo, pero el orden de los pasos casi no cambia. Estos son los cinco tramos que recorremos con exportadores de granos, cítricos, subproductos y carga consolidada cuando nos pasan una consulta concreta.
Arrancamos pidiendo lo mínimo para no perder tiempo: tipo de mercadería, volumen estimado, puerto de salida y ventana de embarque. Si el exportador todavía no tiene el booking cerrado, trabajamos igual con un rango de fechas y un puerto probable. Sin esos datos, cualquier propuesta de ruta queda en el aire.
Comparamos servicios marítimos activos, transbordos disponibles y tiempos de tránsito reales de las últimas semanas. No nos quedamos con el tarifario: revisamos si el feeder conecta bien, si hay espacio para reefer y qué pasa con la carga en temporada alta. De ahí sale una recomendación con dos o tres alternativas.
Definimos el tramo camión–puerto o camión–depósito fiscal privado según el caso. Ahí se juegan los desvíos de temperatura en reefer, las esperas de turno y la consolidación de contenedores. Coordinamos transportista, depósito y ventana de ingreso a terminal para que la carga no quede parada.
Con el booking confirmado, armamos la carpeta de embarque y seguimos el buque hasta el puerto de destino. Cualquier cambio de escala o demora en transbordo lo avisamos apenas lo detectamos. Si hay desvío de temperatura o daño, dejamos registro desde el primer momento para poder reclamar después.
Cerramos con el arribo confirmado, la entrega en destino y, si corresponde, el reclamo ante el armador. Después revisamos qué funcionó y qué no: qué ruta conviene repetir, qué depósito rindió mejor, qué ajustar en la próxima temporada. Así la operación siguiente arranca con datos, no con supuestos.
Si querés ver el detalle metodológico detrás de cada etapa, está desarrollado en nuestro enfoque de trabajo. Y si preferís arrancar por una consulta puntual, escribinos a contacto con los datos de carga y te respondemos con una primera lectura de ruta.
Exportadores, despachantes y responsables de logística que trabajan con contenedores, reefer y depósitos fiscales privados cuentan cómo resolvieron su operación. Valoraciones reales de equipos que mueven carga desde el Río de la Plata hacia Asia, Europa y la costa oeste de Sudamérica.
Trabajamos con On Point Exports para la reserva de contenedores dry hacia el Sudeste Asiático. Lo que más valoramos es que avisan con antelación cuando un servicio feeder cambia de escala, así podemos reacomodar el despacho terrestre antes de que el buque zarpe. En picos de cosecha eso marca la diferencia entre cumplir la ventana de carga o perderla.
Rosa Reyes Herrera, responsable de comercio exterior, exportadora de subproductosPara cítricos necesitábamos monitoreo real de temperatura y ventilación durante el tramo terrestre previo al puerto. El equipo armó un protocolo de registro con reportes cada seis horas y nos ayudó a documentar un desvío puntual ante el armador. El reclamo se resolvió sin discusiones porque teníamos los datos ordenados desde el primer día.
Angel Flores Gomez, jefe de operaciones, exportador del NOAPasamos de depósito de terceros a un esquema fiscal privado con On Point Exports. La integración con nuestro ERP fue lo más trabajoso, pero nos permitió consolidar carga y diferir nacionalización sin perder visibilidad de stock. Hoy sabemos qué pallet está en qué posición y cuándo conviene liberarlo al mercado.
Victor Morales Ramirez, gerente de cadena de suministro, operador logísticoAntes de firmar con un armador nuevo pedimos un informe comparativo de tiempos de tránsito puerta a puerta. On Point Exports nos entregó un cuadro con escalas, transbordos en Busan y Singapur, y variables a monitorear. No es un folleto comercial: es un documento que usamos internamente para decidir.
Equipo de planificación, exportadora de granos del litoralCada operación deja aprendizajes concretos. Estos son los comentarios que más se repiten entre exportadores y operadores logísticos que trabajaron con On Point Exports en los últimos ciclos.
Necesitábamos consolidar carga de tres plantas del NOA antes de cerrar el booking. El equipo armó un plan de acopio en depósito fiscal privado con trazabilidad por lote y logramos embarcar en la ventana prevista sin recargos por demora. Lo que más valoramos fue la coordinación con el transportista terrestre en el tramo previo al puerto.
Pasamos de operar con depósito de terceros a un esquema propio y la diferencia se notó en el control de inventario. Nos ayudaron a definir el layout de almacenamiento, los seguros y la integración con nuestro ERP. El primer trimestre ya teníamos visibilidad real del stock sin nacionalizar.
Trabajamos con reefer para exportación de arándanos y el monitoreo remoto de temperatura fue clave. Detectamos un desvío en el tramo terrestre antes de que la carga llegara a terminal y pudimos corregirlo. Sin ese seguimiento, el reclamo del cliente habría sido inevitable.
Lo que nos ordenó fue la revisión previa de rutas marítimas y puertos de transbordo. Ajustamos el corredor hacia el Sudeste Asiático y recortamos días de tránsito puerta a puerta. No es magia: es sentarse a mirar los servicios feeder con datos actualizados.